¡Acción!
Casi cualquier partida tiene un momento clave, un punto álgido en que se concentra la tensión y todo se acelera. Unas veces porque peligra la vida, otras porque se acerca una meta y todo pende de un hilo. En esos momentos tiene que hervir la sangre. Tienes, Evocador, que coger a los jugadores y llevártelos de calle. Que aumenten las pulsaciones, que busquen con ansia los dados. Se han de tejer planes a la velocidad de la luz, contar más que nunca con todos y apretar el gatillo sin pestañear. Que ninguno se quede por el camino, que todos se suban a la ola, que alcen el tono, fuerte, y que solo lo bajen al llegar la muerte. ¿Cómo? Hay muchos trucos, tantos como mesas de juego, pero en mi casa jugamos así: Pregunta, continuamente, cuando veas que decae alguno de los héroes: ¿Qué haces? di ¿Qué haces? y si vuelve a descolgarse dispara de nuevo un ¿Qué haces? de mayor calibre. Si aun así se congelan, enciéndeles una cuenta atrás: 5,4,3,2,1. ¿No actúa? pierde el turno y primer revés. Por...