Abriendo regalos
Apartó la manta dejando que la cálida humedad se tornara intensa sensación de frío seco. Aún con los ojos entrecerrados buscó a tientas, entre las perchas, el abrigo grueso de lana. Abrió el pequeño postigo de la ventana y se asomó para ver caer la nieve. En la calle, un grupo de personas esperaba ya frente a la casa del Estro para compartir el tradicional desayuno del Festo de Vintro : huevos azules, trucha con tocino salado y té de montaña con tibar o hierba amarga. El frescor de la mañana le golpeó la cara, acabando de despertarle. Abrió la puerta y notó el dulce aroma de leche con especias y el olor a leña que inundaba el salón. Encima de la mesa descansaban unos cuencos de barro junto a una bandeja de madera llena de rodajas de pan tostado con miel. Pasó por alto el humeante alimento y se dirigió al arco de la ventana donde le esperaban los regalos. Dos paquetes envueltos en vivos colores y un tercero con el tosco papel parduzco que utilizaban para envolver los encarg...