El tercer tiempo
Cuando se acaba una partida, la gente suele quedar para cenar, para comer o simplemente está un rato mientras recogen; tomando un último trago, charlando un poco de todo; y, sobretodo, de la partida. En ese rato ya no hay tiradas, toma de decisiones en el calor del momento ni reglas de juego. Ese es tiempo de comentar las jugadas, los momentos más vividos, las mejores ideas e interpretaciones, las escenas más desastrosas y, en definitiva, aquellas situaciones, pequeñas gestas de grupo, que se contarán una y otra vez en cuanto el tema venga a cuento. Pues bien, siempre me ha parecido ese momento, ese tercer tiempo, uno de los mejores viveros de partidas. Hablando unos con otros, echándose unas risas sin tener que pensar en estrategias ni nada que calcular, puede verse lo que más gusta de verdad, lo que más ha impresionado y los momentos en los que el grupo se ha sentido completamente parte de la historia. Esas son las pepitas de oro que un director de juego...